Por Bárbara Mariana Gutiérrez-Pérez[i]
Palabras clave: TERI, cultura digital, pedagogía, neuroeducación
La forma en la que accedemos, procesamos y damos sentido al conocimiento está cambiando a una velocidad difícil de ignorar. En el marco de la cultura digital contemporánea, plataformas como TikTok, caracterizadas por sus contenidos breves, altamente visuales y de consumo inmediato, han fortalecido una experiencia cognitiva en la que la atención se fragmenta, la gratificación se acelera y la lógica algorítmica organiza la experiencia de aprendizaje sin mediación pedagógica (Avus & Xavier, 2024; Ye et al., 2025).
Desde la educación, el debate debe ir más allá de si estas dinámicas están presentes o por qué, para profundizar en qué hacemos con ellas. Porque estas formas de relación con la información no solo afectan a lo que el alumnado sabe, sino también a su forma de atender, de motivarse y de construir significado en contextos educativos. Como ya han señalado Sánchez-Rojo et al. (2024), ignorar estas configuraciones cognitivas implica diseñar prácticas educativas desconectadas de las condiciones reales en las que hoy se aprende.
