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Una mirada a la educación

Ballesta Pagán, J. (2025). Una mirada a la educación. Editorial GRAÓ, Colección Micro-Macro Referencias, 165 páginas.

El libro Una mirada a la educación, publicado en la prestigiosa colección “Micro-Macro Referencias” de la editorial GRAÓ, ofrece una cuidada selección de 65 artículos de asunto educativo escritos por el catedrático de Didáctica y Organización Escolar, Javier Ballesta Pagán, los cuales han sido divulgados entre 2016 y 2024 en su veterana columna de autor “Acuse de recibo” con sede en el diario La Verdad de Murcia.

El propio Javier Ballesta ha recompuesto el orden de pasaje de tales artículos con la congruencia que deviene tanto de su pericia científica como editor de la revista Educatio Siglo XXI y coordinador de la puntera colección Editum Educar y Aprender, como, ante todo, de la coherencia imperturbable de su ideario profesional siendo maestro, pedagogo y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, todo lo cual, a través de su quehacer columnista, tantos lectores ha ganado durante más de tres décadas gracias a la credibilidad de sus razones sensatas y a un lenguaje cercano a cualquiera.

Como bien anuncia el título de este libro, cada una de sus entregas interesa por su mirada. Estas no se limitan a dar un vistazo experto por el estado de la cuestión cotidiana, ni a ofrecer un punto de vista sobre un tema candente, sino que proceden de un modo de mirar, es decir, de la expresión de los ojos de quien mira. Javier Ballesta tiene en sus pupilas la virtud de escrutar el tiempo reciente sin olvidar su sombra ni su horizonte. Diríase que hay sinestesia en su mirada para escuchar pausadamente lo que sucede. No se precipita en la jactancia o en la irritación porque no usa el catalejo del prejuicio; antes bien, amigo del diálogo y del consejo, contempla cívicamente los cruces que -por miedo a la incertidumbre- llamamos crisis, procurando ponerse en la piel del otro, eso que siempre hemos llamado “sentido común” y que, por desgracia, en el escenario de antagonistas que hoy nos acucia apenas se recuerda.

Esta reseña sigue el rastro de Una mirada a la educación resumiendo la semántica esencial de sus crónicas, realzando su implicación autorial y comentando su sentido social. Prologa la obra Juan Manuel Escudero Muñoz, uno de los catedráticos de universidad más comprometidos con el cuidado democrático de la educación de nuestro país. Escudero subraya el humanismo realista de Ballesta, que “no va de abstracciones, sino de cosas que tocan a aspiraciones y desvelos, logros y estancamientos, éxitos y fracasos de nuestro sistema educativo regional”. Prologuista y autor enmadejan sus respectivos criterios en el relato de la intrahistoria donde tienen cabida solidaria la vulnerabilidad del pobre, del acosado y del absentista, halla denuncia el trampantojo de métodos falaces y reformas sin cambios, y hay esperanza para la educación veraz nacida en las aulas y en la formación docente solvente y vocacional que tanto se necesita ante la miseria moral expandida en nuestros días.

La hondura de las páginas de Una mirada a la educación se expresa con elegante sencillez. Ello se aprecia en los numerosos retos reflexivos donde lo pequeño y lo grande de cada asunto son focalizados con un estilo deliberadamente familiar para que a nadie le sea indiferente. Así, la obra se organiza en cinco partes temáticas cuyos títulos, junto a los de los artículos que incluyen, demuestran la esmerada capacidad de síntesis y sugerencia de Ballesta.

La primera parte, “Realidades y desafíos”, analiza la procrastinación institucional de problemas tan importantes como el deterioro de la comprensión lectora discente, la violencia de género, la terapia inoperante de PISA en las escuelas, la repetición de curso por efecto de la pandemia, la hostigación a través de la Web y los desaguisados de las reválidas de la ley Wert que enmarañaron varios cursos académicos de principio a fin con calendarios tan histéricos como invertebrados. También celebra algunas iniciativas como el espíritu de acogida de infantes en matrícula viva por causa de la guerra de Ucrania. 

La segunda parte, “El debate educativo”, recorre con humor crítico la procesión de leyes educativas recientes, siendo peor la LOMCE, y tras la cual generan expectación la inclusividad de la ley Celaá y los derroteros inciertos de la nueva Ley de Universidades, lamentando, en todo caso, que todavía no se haya acordado un pacto de Estado por la educación que estabilice y mejore la situación.

La tercera parte se titula “Los docentes son imprescindibles”. Allí denuncia el escaso reconocimiento social de su labor didáctica, reconoce su valiente perseverancia profesional en circunstancias tan adversas como la pandemia y su responsabilidad evaluadora del rendimiento del alumnado en el marco de la LOMLOE, reclama que la administración gestora de la distribución de efectivos en los centros no incurra en chapuzas tales como la asignación tardía o la impartición de clases online y, por último, elogia el ejemplo tenaz del maestro Castaño en Murcia, que sufrió cárcel durante el franquismo y regresó a las aulas en su senectud.

La parte cuarta apunta hacia “La pandemia que nos cambió la vida”. Mucho se ha escrito después sobre aquel tiempo devastador, pero poco en pleno trance de su zozobra, como ocurre en estas crónicas auténticas subidas a la grupa del peligro y el miedo con la fuerza escritora del discernimiento ético y conciencia clara de la fragilidad existencial: el coraje de aquellos sanitarios que nos ayudaron a resistir ante el “dichoso bicho”, la cercanía telemática con que paliamos el aislamiento, el memento por la pérdida de seres queridos -los ancianos que tanto nos enseñaron sobre la honestidad y el gozo-, el desconcierto ante la “nueva normalidad”, y su disgusto severo ante las decisiones gubernamentales que priorizan competir por el éxito en el ranking relegando la programación de lo que compete para superar el fracaso escolar (ratio, refuerzos, etc.) y minusvalorando la dificilísimas condiciones de alumnado y docentes a merced del contagio en los centros.

La quinta parte se refiere a “El descontento universitario” palpable en la desmotivación generalizada respecto del sistema imperante en la educación superior actual debido a un complejo engranaje de despropósitos, como las rémoras inútiles del currículo oculto, el desfase entre la oferta y la demanda laboral de los egresados, la precarización del  profesorado, la falta de desconexión digital, la fuga de talentos al extranjero, el cambio atosigante de leyes universitarias con cada legislatura, y las reservas cautas ante la recién estrenada LOSU.

La sexta y última parte recorre “A pie de calle” realidades ciudadanas como la pobreza, la competencia desleal o el paro juvenil que la política powerfull invisibiliza con la táctica de anclaje logocéntrico y populista donde todo se maquilla o se histeriza y se adoctrina en el consumo del amarillismo que origina desinformación y discordia y en el culto bobo a la mediocridad. Como antídoto, Ballesta invita a valorar casos reales de jóvenes como Sultana, que halló en la educación el salvavidas a un destino terrible; o como Carlos y Sara, quienes, con máximas calificaciones en la EBAU, contra todo pronóstico siguieron sus propias pasiones de estudio en el mundo de las letras y la interpretación; o como todos aquellos que, comprometidos con la dignidad humana, han salido a manifestarse por el cese de la guerra y la hambruna en Gaza.

En suma, Javier Ballesta nos retrata en esta obra profundamente connotativa y sincera cuya lectura recomiendo a toda persona que conciba educar como educere: un camino de aprendizaje que sale del interior. No solo los poetas, también los educadores que opinan en un periódico profesan su manera de entender y cambiar el mundo. Y la opinión de Javier Ballesta forma un juicio que mira la educación desde el altruismo. Hoy más que nunca hacen falta libros socioeducativos como este, cuyas páginas han surgido meditando al compás de lo que pasa a la gente común, sin afanes tecnocráticos ni aspavientos vacuos. Su autor, una y otra vez, afila la flecha ligera y afina la mirada expresiva para tocarnos el corazón, la humanidad latente que nos identifica y de cuya ética nace y persevera la buena educación.

El libro entero tiene la lógica de un relato: presenta personas y circunstancias educativas, penetra en el nudo de sus problemas y paradojas, hasta que estalla la alarma intempestiva que -no hace tanto- nos recordó la necesidad de fortalecer los valores que más importan. Pero advierte que, después de aquellas sanas mascarillas, aprovechando el desasosiego civil, se reproducen ahora otras máscaras insanas que cavan grietas entre colectivos, predican desconfianza y amenazan con desaprender.

La meditada cohesión global de Una mirada a la educación secuencia las piezas de su discurso multifacético como una firme defensa de la educación pública al servicio, como hacen los cuentos sapienciales, de una moraleja para aprender a vivir lejos del engaño y la inoperancia: el amor a esta profesión dedicada al crecimiento humano de las personas es paciente, es servicial y se alegra con la verdad.

Caro Valverde, M. T. (2025). Una mirada a la educación. Educatio Siglo XXI43(3), 295–300. Recuperado a partir de https://revistas.um.es/educatio/article/view/686001

 

Aula Magna 2.0
Aula Magna 2.0

OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
Aula Magna 2.0 (4 de diciembre de 2025). Una mirada a la educación. Aula Magna 2.0. Recuperado 9 de septiembre de 2026 de https://doi.org/10.58079/159xw


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